Uno de los roles del padre consiste en liderar su casa y su nación. Sin embargo el exceso de trabajo le trae a casa exhausto y sin energías para enterarse de la vida cotidiana de su familia, desplazándolo así de este rol tan importante dado por Dios. La madre ha tenido que asumir sola la tarea de criar, ayudar, dialogar, disciplinar y amar a sus hijos.
Depués de 26 años en el Ministerio de Sanación, el Padre Robert DeGrandis afirma, convencido, que la relación padre e hijo es un área crucial para que se produzca sanación en todas las áreas de nuestras vidas. Esta relación es vital desde el momento de la concepción y a lo largo de toda la vida, pues el padre tiene el llamado para afianzar, comunicar, motivar, abrazar, besar; y de esta manera proveer el amor masculino que necesitan los hijos para ser personas más seguras, más amorosas, más abiertas y con una mejor relación con Jesucristo y con el Padre Celestial.