Questions? Feedback? powered by Olark live chat software Skip to main content

SOSTENIENDO LA ESPERANZA. Nuestros dias desde la fe.

EDICIONES FE ADULTA

$22.50
(No reviews yet) Write a Review
SKU:
9788476310250
Weight:
0.11 LBS
Gift wrapping:
Options available
Shipping:
$8.00 (Fixed Shipping Cost)
Adding to cart… The item has been added

Nuestros días desde la fe.

Koldo Aldai.

Una interpretación de las noticias de portada de los últimos años, desde su fe viva y su sensibilidad de poeta.

Colección feadulta.com, nº 8. Septiembre 2011.

204 páginas, 21 x 15 cm, rústica

 

Sosteniendo la esperanza. Es posible la esperanza mirando lo que ocurre en nuestros días desde la fe.
En feadulta.com le conocemos bien en su faceta periodística. Responde con inusitada rapidez a toda noticia impactante que se produce en el mundo y nos regala una certera interpretación que surge espontánea desde su sensibilidad de poeta y su fe viva. Sus escritos transpiran bonhomía y cautivan. Una cuidada selección de sus últimos trabajos se cobija bajo este libro.
Koldo Aldai (San Sebastián 1960) es autor de nueve libros de poesía, teatro y ensayo, co-creador del Foro Espiritual de Estella y promotor incansable en España e Iberoamérica, desde hace más de veinte años, de redes espirituales y movimientos diversos en pro de otro mundo posible.

Í N D I C E
Desde el bosque de las bellotas dulces...

ESPIRITUALIDAD
Cierto, quizás Dios no exista...
Prendida de infinito
Una crisis
Silencio cargado de futuro
También desnudos
Deus vult?

TIERRA SAGRADA
Brotes verdes
Bruma en el acantilado
Nostalgia de Pandora
"Ni un paso atrás..."

UNA SOLA HUMANIDAD
Pandemia solidaria
Reinventar Europa
Los últimos tiranos
Liderazgo planetario
Aquello que aprendimos en el 2009
Lecciones entre las ruinas
Proyectar la herencia
"Chanchitos" para todos
Suma de sueños
¿Toda, toda la verdad?
Aquello que aprendimos en el 2010
Allí nuestras gargantas

SOCIEDAD
"¡Otro trabajo es posible!"
Cargada de futuro
Deciden ellas
Química sin fronteras
De silencios y Misterio
Galácticos
¿Puños arriba?
Con las botas puestas...
El velo de Najwa
Son memoria, no huesos
Otros goles
Más cosos sin sangre
Aquellos relatos blancos
Sólo mensajeros...
Renacerá su sol
¿"Off" a una civilización?
Coraje y prodigio
Los lienzos de Idoia
¿Derrota o encuentro?

EN PRIMERA PERSONA
Desde Artaza
Fuegos
Muros de San Vicente
Entrevista de Javier León

Epílogo: Desde el balcón...




Desde el bosque de las bellotas dulces…

Nací junto al mar, pero vivo en el bosque, al borde del encinar de las bellotas dulces (arte-goxo). Aún corro cuando las olas me llaman, pero ya no he de acariciar todas las tardes la barandilla de la Kontxa. Enraizó el musgo por dentro, pero sonrío al viento cuando me trae gotas de agua salada.

Al callar las hojas, escucho el susurro de la cascada del Urederra. Me recuerda que todo pasa, que nuestro Nacedero interior puede comenzar a brotar agua pura en cada instante. Las encinas abrazan con sus ramas mi casa de madera. Al igual que ellas, intento también llover frutos dulces sobre la tierra. La Creación me ha dado mucho y es obligada la correspondencia.

Me siento junto a la ventana y difundo confianza una y otra vez renovada. Me pongo a la pantalla y trato de anunciar buena nueva, la noticia siempre ilusionada de que la Vida en la carne, en la materia es una maravillosa aventura y que es preciso apurarla creciendo, amando y sirviendo. 

Desde la atalaya de “Artegoxo”, ensayo arrojar visión esperanzada sobre el mundo. Desde el encinar de las bellotas dulces mi humilde contribución al pulsar de la nueva Vida, de la nueva Tierra. 
Reuní las letras desperdigadas de los años 2009,10 y 11. Ordené un poco el trabajo de todos estos últimos tiempos a la pantalla y Rafael Calvo hizo amablemente el resto.

Todo susurra en Artaza, a la vera del encinar de las bellotas dulces, aquí no hay desafío de páginas en blanco. Aquí la naturaleza invita cada día a seguir tecleando su poema sin par, a seguir recreando su belleza y pureza. Desde aquí, al borde de tanta maravilla, al borde de tan infinita y gloriosa calma, mis mejores deseos de una feliz lectura. 


Koldo Aldai