He estado tentado de titular a este pequeño volumen “mi Francisco”, y hubiera sido ciertamente más exacto.
Pero ha prevalecido en mí el deseo de escucharlo a él.
¿Presunción?
Puede ser.
Les aseguro, sin embargo, que lo he escrito orando y los años transcurridos cerca de él, en las laderas del Subasio, me han ayudado.
Páginas: 144